viernes, junio 11, 2010

Paraboleando

La juventud le pilló de improviso, se tatuó un unicornio en el brazo y robó un coche. A los cuarenta salió de la cárcel y ya no tenía las fuerzas de antaño. Se tatuó un coche en el brazo y robó un unicornio.

7 comentarios:

  1. Anónimo12:09 p. m.

    Veo que la cárcel te ha tratado mal. No desesperes Sego! ^^

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  2. Siempre hay cárceles y cárceles...

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  3. No se pueden robar unicornios..
    ya se puede andar al "lorito" quien lo haya hecho!

    ;)

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  4. Los tatuajes no son de fiar.
    Salut

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  5. Me gustó este micro, por su estructura. Sigo leyendo por aquí.

    Un saludo.

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  6. Gracias por los comentarios. Ningún unicornio ha sido herido durante la realización de este micro. :)

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  7. Si se robó al unicornio, espero que le trate bien, por que sufriría si no lo hace.

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